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El Mitín del Olympia

21 Julio 1937 — Estadi Olimpic, Barcelona, España

 

Camaradas y amigos: Pueblo de Barcelona.

Un año ha transcurrido desde el 19 de julio. Un año de lucha. Un año de guerra. Un año de Revolución. Y es terriblemente doloroso que al cabo de este año, congregados aquí para recordar y evocar la memoria de los que cayeron y dieron su sangre por una Revolución que representa la lucha contra el fascismo; que al cabo de un año, repito, de esta gesta, aún tenga que gritar el: ¡Los presos! ¡Los presos! Es preciso que hablemos del hecho en sí y digamos cuán lamentable es que, en plena lucha contra el fascismo, haya presos antifascistas en las cárceles de España. Es preciso que os déis cuenta de lo que ello representa, si en Cataluña y en España no tuvieran tan arragaido el espíritu revolucionario y la guerra hubiese terminado. La Revolución ha empezado solamente.

Estamos en una de las muchas etapas que se presentan en todos los movimientos revolucionarios.

La Revolución sigue el camino ascendente y lo seguirá doblemente cuando haya sido batido el fascismo en todas las regiones que hoy viven aplastadas bajo su bota. Un año ha transcurrido.

Un año durante el cual han caído a millares los hombres en los frentes, en todas las ofensivas y
defensivas. Los que han caído a lo largo de este año de lucha contra el fascismo, todos han caído por algo más que sofocar una militarada. Era la lucha de un pueblo que asumía la responsabilidad de su destino, que creaba nuevos intereses, la del pueblo rebelado contra la esclavitud y la tiranía, destinado a señalar a todos los pueblos cuál era el camino para luchar eficazmente contra el fascismo.

Recuerdo y el mes próximo hará un año, que en este mismo local dije que no era posible que las cosas volvieran tal como estaban el 18 de julio de 1936. No es posible que el pasado pueda jamás volver a levantarse. En el cuerpo social han existido siempre las fuerzas conservadoras que tendían a la conservación de los intereses creados de las castas dominantes. En todas las revoluciones se ponen en juego, para obtener sus intereses, pero la revolución crea nuevos conceptos de moral y de la vida; nuevos conceptos del derecho y del trabajo humanos. Nada de Dictaduras.

La Revolución rusa siguió adelante rebasando el periodo de gobierno de Kerensky; el pueblo destruyó la tiranía de los zares pero creó la tiranía de Stalín. Siguen los fusilamientos. Después de Tuthatchewky siguen otros. Es preciso que los pueblos se pongan en guardia contra la tendencia que enfrentada contra el fascismo representa una concepción autoritaria de la vida.

Decía el camarada Esgleas con frase certera: Todos los auxilios que nos vengan del exterior, son grandiosamente agradecidos por nosotros. Los agradecemos grandiosamente, tanto los de Méjico como los de Rusia, pero es preciso que el pueblo español piense que la guerra contra el fascismo ha de ganarla él, porque si hubiéramos de vencer la militarada interior, a condición de vender nuestra alma al diablo, deberíamos ser malditos de la misma Historia. A España no puede esclavizársela con una factura que se quiere cobrar demasiado pronto. Temo en uno de esos grandes crímenes históricos del Estado, que caen de lleno en la Historia.

Aquí, en España, siempre habíamos tenido un poco de decoro y honradez; siempre luchamos con armas limpias, nos enfrentábamos unas organizaciones con otras, pero costaba mucho recurrir al crimen; recurrir a la infamia; recurrir a la calumnia. Eso lo hacía la monarquía, no lo habían hecho ni los republicanos, ni los socialistas, ni los anarquistas. Se intentaba importar procedimientos de otros países, para que se acusase de espías a los miembros de todo un partido, meterlos en la cárcel e incoar un proceso en la sombra. Cuando vienen a España los representantes de los países socialistas se deja en libertad a unos cuantos para cubrir apariencias. Acaban de decirnos que han sido hallados en Madrid los cadáveres de Nin y dos compañeros más. (Gran escándalo). Esta noticia no ha sido aún confirmada, pero hasta tanto el Gobierno lo desmienta, diciéndonos dónde está Nin, hemos de creer que es cierto. No se puede impunemente, pasando por encima  de la voluntad, de la dignidad de un pueblo, coger a un puñado de hombres, acusarles de algo que no se ha demostrado, meterlos en una casa particular, habilitada al efecto, sacarlos por la noche y asesinarlos.

Eso no se puede, porque España es un país que aún no ha perdido la dignidad y la virilidad. Donde no se puede engañar a las masas aborregadas sin conciencia propia. Se nos puede decir que Nin es un agente del fascismo, pero nosotros les diremos: muy bien, probad todo esto y entonces, en medio de la plaza más publica de España, fusilarlo. Cuando puedan demostrarnos que Nin, Gorkin y Andrade son espías, pediremos que sean fusilados, pero matar y asesinar en la sombra, no puede tolerarse. Que asesinen Franco, Queipo, Cabanellas, pero no puede asesinarse en nombre de un gobierno que representa la lucha contra el fascismo, donde están representados todos los partidos antifascistas, menos la CNT y la FAI.

Sentimos en este instante la complacencia de no figurar en él, porque si se hubiera hecho de una manera traidora, pasando por encima del ministerio de Justicia, nosotros estaríamos envueltos en la misma tremenda responsabilidad histórica. La CNT y la FAI tienen derecho a plantear al pueblo que ha demostrado saber morir por su libertad. ¡Ni Roma, ni Berlín, ni Moscú!

CUIDADO CON LOS POLITICOS

En este instante recuerdo que soy exministro. (Risas). No tengo ganas de lanzarme a estridencias, porque el que más chilla no es el que tiene más razón, pero puedo hablar con una autoridad, pero puedo ser procesada. En España va a ser procesado todo el mundo (Risas), pero para esto es preciso que se reúna el Tribunal de Garantías Constitucionales, tiene que dar la orden el Gobierno y el Fiscal General de la República, y esto les daría mucho trabajo. El haber pasado por el Gobierno tiene aún alguna ventaja. Tengo ganas de hablar hoy, camaradas… por que hace mucho que no había hablado en Barcelona. Vuelvo a reencontrarme en Barcelona auténticamente revolucionaria, que no perderá jamás la CNT por muchas que sean las calumnias en las colas y los muertos que se desentierren por los pueblos. (Grandes aplausos). Hemos de hacer un poco de historia. Ha habido tres Revoluciones fundamentales; revoluciones de tipo político y social. La primera, la Revolución inglesa, que se produjo en un momento de lucha del poder real contra el poder feudal, en todos los países. En España, Francia, Alemania, los señores feudales eran más poderosos que los reyes.

Empezó la lucha del poder real contra el poder feudal. Reinaba en Francia Enrique IV. En aquella época este Estado representaba un avance. Un rey poderoso y dueño único era más soportable que miles de dueños, señores de horca y cuchillo. De ahí que el pueblo apoyara la lucha del poder real contra el poder feudal. En Inglaterra la lucha fue muy complicada.

Estalló una Revolución que dio como consecuencia la decapitación del rey y todos los hombres leales a la causa del poder real. El pueblo estaba dividido. En realidad, el verdadero representante del feudalismo inglés, Cromwell ganó la Revolución inglesa, porque una parte del pueblo estaba a su favor y otra en favor del rey. Cromwell no quiso ser rey y se convirtió en el protector de Inglaterra. Fue asesinado un día Cromwell y se restableció la dinastía de los Estuardo. Al hijo de Carlos Io no se le ocurrió la idea luminosa que se le ocurrió a Comorera de desenterrar los muertos.

Era algo tan enorme y tan imposible, que en su cabeza no entró.

Pasaron dos siglos. El pueblo francés, harto de sufrir privaciones y de ver morir de hambre a sus hijos, harto de esto, un buen día asaltó la Bastilla y estalló la más formidable Revolución que han visto los siglos. Murieron a millares los ciudadanos. Había en esta Revolución un exceso de hombres, y unos se llevaban a otros a la guillotina. De entre ellos surgió un hombre, Napoleón, que arrastró al pueblo, haciendo del imperio napoleónico uno de los más grandes de Europa. Pero Napoleón cayó, como todos los tiranos; se restableció la monarquía y nadie pensó en procesar a la revolución que había hecho rodar tantas cabezas, segadas por la guillotina; no se le ocurrió a nadie, porque una revolución es un huracán, es la fuerza ciega del cuerpo social, que se desencadena, fecundando al igual que un río desbordado, las tierras. Así es la revolución, así son todas las revoluciones. Así ha sido desde el principio la Revolución española que hemos vivido.

Verdaderamente, lamento haber dejado de ser ministro de Sanidad, pues yo prepararía para muchos de aquí las mejores habitaciones del Instituto Pedro Mata de Reus, (Risas). Hay cosas que solo mentes calenturientas pueden concebir. Todos estos señores dedicados a faenas de vampiros, considero que estos hombres, en el mejor de los casos, sufren una neurosis que exige rápido tratamiento. (Aplausos). No quiero pensar que ninguno de esos señores que he citado y no todos los que sienten esas marcadas aficiones, pueden tener interés en colaborar con el enemigo, creando en la retaguardia un quebrantamiento espiritual, que sólo puede redundar en beneficio de las huestes de Franco, Queipo y Cabanellas. No acierto a comprender cómo, cuando no está ganada la guerra, donde nos esperan sacrificios cotidianos, que nadie pueda complacerse en romper una unidad indispensable para sostener esa guerra.

Al convencer a Cataluña que los hombres de la CNT son unos asesinos y que los fascistas
ejecutados el 19 de julio los han matado sólo los de la CNT ¿qué persiguen con esto?
Sólo pueden ganar dos cosas, que la CNT pierda la cabeza y que en el momento que el peligro apriete de verdad en Cataluña, en el momento de un desembarco, bombardeos intensos, etc. en que sea necesaria la salida de los hombres armados a la calle, a luchar como el 19 de julio, su moral esté quebrantada por completo. ¿Quién ganará con la esterilización de las fuerzas potenciales, de la fuerza combativa del pueblo?

Nadie más que el fascismo.

Creo más bien en el primer caso de neurosis, porque el segundo caso es mucho más grave.

Los presos de la CNT no lo están por los sucesos de mayo, hay algunos, pero muy pocos; se cargo la responsabilidad exclusivamente al POUM porque era la fuerza minoritaria y porque hay hombres que sólo se atreven con los débiles, pero con los fuertes, no. Los sucesos de mayo se aclararán algún día, diciendo quienes son los verdaderos agentes de la Gestapo. Los sucesos de mayo no han motivado la mayoría de los presos de Cataluña y Barcelona. El procedimiento es mucho más honroso. Un señor o una señora escribe una carta dirigida al presidente de la Audiencia, y en esta carta este “señor” o esta “señora” afiliada a un partido, denuncia que “en Puigcerdá” mataron el 19 de julio al cura, y que fueron Fulano, Fulano y Fulano.

A consecuencia de esta denuncia, se busca el cadáver del cura y se abre sumario. Ya tenemos unos cuantos militantes de la CNT-FAI en la cárcel.

Otro ejemplo: En Molins de Rey, algunos militantes de la CNT denunciaron a unos curas que huían de Montserrat; pues a desenterrar los cadáveres, y, si se encuentran, a pasearlos por el pueblo.

Otro caso; en tal pueblo se hizo una colectivización. ¡Cómo no! Unos cuantos militantes de la CNT a la cárcel por haber obligado, pistola en mano, a efectuar aquella colectivización.

Pero, camaradas: En Tarragona, varios afiliados del PSUC asesinaron a 36 camaradas de la CNT. Que yo sepa, no se ha abierto sumario. En Sardañola (Cerdanyola), en el cementerio, hallaron 12 cadáveres de las Juventudes horriblemente mutilados, con los ojos fuera y las lenguas cortadas. Los llevó una ambulancia, los dejó en el cementerio. Yo exigí que se instruyera sumario y no se ha hecho.

El problema que se plantea es el siguiente: somos legalistas, estamos amparados por los derechos democráticos. Haciendo caso omiso de que existe una Revolución, ni puede asesinarse sin juicio precio, ni meter en la cárcel sin pruebas. Queremos no perder la guerra. Y la guerra la están perdiendo, nos la están perdiendo. A todos los que actúan de esta manera, produciendo el malestar de la retaguardia, quebrantando la moral de los frentes y abriendo las puertas de España al enemigo, me dirijo.

Durruti dijo: Podemos renunciar a todo, menos a la victoria; podemos renunciar a todo, pero no podemos renunciar a exterminar al enemigo, porque de nuestro triunfo depende el porvenir de la clase obrera de todo el mundo.

Con eso no se juega. Los desequilibrados mentales no pueden hacernos perder la guerra; el pueblo no puede permitir que se juegue con eso. España no ha sido nunca país de eunucos y cobardes.

HAY QUE CONSTRUIR.

Es preciso que demostremos nuestra capacidad constructiva. Si destruyéramos lo que existe y en su lugar no construyéramos nada, nos hundiríamos doblemente. Por esto, nosotros en todo momento y ocasión señalamos a las masas trabajadoras de Cataluña y España las verdaderas dimensiones del drama y el problema que vivimos. La guerra es dura y no ha terminado. Y es preciso que el pueblo se acostumbre a pensar esto. Desde el 19 de julio, lo repetimos, esta guerra será larga y dura; no podemos entregarnos al despilfarro.

Hay que organizar la producción y asegurar la subsistencia de la retaguardia y los frentes. Esto lo hemos dicho siempre y lo decíamos doblemente, porque habíamos comprendido las verdaderas dimensiones de esta lucha. Antifascismo. ¿Puede ser esto un programa? No. Y tampoco al Frente Popular que se opone a nuestro Frente Antifascista. El antifascismo es algo que se basas sobre realizaciones de tipo económico y político. No se puede triunfar del fascismo luchando contra él a base de vaguedades. ¿Qué es la democracia sino una vaguedad, que ha fracasado en Francia, Italia y Alemania, que permitió el triunfo de Hitler, por no haber sabido hacer la Revolución que necesitaba…? Si la democracia es una vaguedad y el fascismo algo más solido, hemos de oponer al fascismo un programa de realidad. Hemos de organizar la resistencia de la clase trabajadora. El verdadero problema del antifascismo no puede ser otro que la gran idea enfrentada contra él, el socialismo. ¿Que importa que le llamemos socialismo libertario, socialismo federalista, socialismo de Estado? Socialismo prescindiendo de los organismos que hayan de dirigir la nueva sociedad.

Sólo hay uno, la producción y distribución organizada por la clase trabajadora. Es necesario que situemos las cosas tal como son y los dos enemigos frente a frente, prescindiendo de los intermediarios. A un lado los partidarios de la autoridad y del estado totalitario, de la economía dirigida por el Estado en el gran dueño, en la gran alcahueta y en el Dios de un país. Es la explotación de las minas, campos, fábricas y talleres por la clase trabajadora, organizada en Federaciones de Industria. Colectivizar un taller, poniéndolo en manos de todos sus operarios y existiendo hoy más propietarios que el 19 de julio, tampoco es hacer una revolución social. Es hacer la fórmula infantil que hechos han debido superarla y hoy la estructuración sobre bases socialistas ha de ser la constitución de las grandes Federaciones de Industria. A ello se oponen los demócratas burgueses. La unidad de todos los obreros preparándose y poniéndose de acuerdo para asumir la producción. Ese es el problema que el fascismo plantea en España en el aspecto político.

Y plantea otro problema y es la necesidad de superar el hecho fatal producido en todas las revoluciones. En España debemos dar la sensación de que se estructura una nueva sociedad, sin necesidad de dictadura. Esta ha sido la posición más firme de la CNT. Nosotros combatimos a los sectores minoritarios, aspirantes a la dictadura. Si hubiéramos querido, en Barcelona y Cataluña éramos los dueños absolutos de la situación, hubiéramos podido implantar una dictadura anarquista.

Éramos la fuerza mayor y la habíamos conquistado a fuerza de jugarnos la vida y éramos dueños de la situación.

A veces me río cuando pienso en las guardias que hicimos para proteger a muchos hombres, que ojalá se hubieran marchado de España. Se había tejido una leyenda de terror y queríamos aparecer como buenos chicos. (Risas) Pero había otra cosa, queríamos mantener la unidad antifascista, y queríamos demostrar que la unión hace la fuerza y que éste era el único medio para batir el fascismo. Pudiendo ser los amos, hemos dejado de serlo. Pero lo que no consentiremos nunca es que nadie sea dictador a expensas nuestras. (Aplausos) Eso no lo consentiremos, por el propio espíritu, por la propia resonancia universal de la Revolución española. En España ha de implantarse un régimen libertario, auténticamente libertario y democrático, que supere a la democracia burguesa. Para restablecer todo lo que la guerra ha destruido no hay más solución que el socialismo, que la explotación de fábricas, minas y talleres por las Federaciones de Industria. No hay otra solución que el federalismo. España ha de estar siempre unida. De ahí que nosotros no hablemos de socialismo anarquista ni comunista. Hablamos de socialismo federalista. Políticamente, España ha de ser una reunión de regiones federadas entre sí. La nación federada, para organizar la producción y el consumo según sus posibilidades, según el nivel cultural de los pobladores de las distintas regiones.

Con esto evitaremos toda dictadura y señalaremos a todos los hombres de conciencia libre, que es posible luchar contra el fascismo y vencerlo y que tenemos ideas basadas sobre la realidad y los hechos concretos, para oponer al programa fascista el programa del socialismo federalista en España. Ese es el camino. Es preciso que de esto se convenzan todos. Si en España se ganase la guerra, pero las cosas quedaran como el 17 de julio, en España el fascismo habría triunfado.

¿Lo comprendéis camaradas socialistas, comunistas y republicanos? Si no pudiéramos realizar en España un ensayo federalista, si no pudiéramos superar lo hecho por el fascismo en Italia, en Alemania, en España habría triunfado espiritualmente el fascismo.

POR LA UNION A LA VICTORIA.

Terminaré diciendo: Un año ha pasado; millares de hombres, mujeres y niños han caído víctimas unos en los frentes, víctimas de los bombardeos otros en la retaguardia. Un año de esfuerzos, de entusiasmo que se desgasta. Pero es preciso mantener en pie la voluntad reaccionaria y combativa.

Pensad que en el fondo, de lejos o de cerca, todo sigue el mismo fin. Inglaterra y Francia
condicionan la ayuda a España diciendo: En España el fascismo no nos conviene que triunfe, pero tampoco nos interesa que continúe la Revolución social. Necesitan quebrantar la única fuerza auténticamente revolucionaria, que es la CNT, la FAI, y las JJLL.

Por encima de todo y pese a todo, ha de mantenerse la unidad antifascista. ¿Que se desentierran muertos? ¡Que los desentierren! ¿Que incoan procesos, que meten a los compañeros en la cárcel?, pues luchar para sacarlos, aunque sea con las armas que hasta ahora no hemos usado, porque somos demasiado escrupulosos. Pero nunca desentendernos de la responsabilidad de la Revolución y de la guerra. Pensad que hay muchos que están aquí, pero espiritualmente están allá. ¿Qué interés hay en que la Revolución no se haga y la guerra se gane? Todos esos intereses particulares que la Revolución destruye y destruirá, se defienden también y si bien no quieren que Franco triunfe, tampoco quieren que la Revolución se gane. Hemos de mantener el entusiasmo por encima de todo y quizá cuando huyan, cuando los días de peligro sean mayores, sea nuestra moral, nuestro entusiasmo, el sacrificio de nuestras vidas, lo que salve la situación, como ocurrió el 19 de julio.

Por encima de todo, la guerra ha de ganarse y la Revolución ha de hacerse. ¡Por la clase trabajadora! Por encima de todo, porque la unidad es garantía de ello. Cuando los otros la combaten, levantando la bandera contra la unión UGT CNT, es que ven el peligro formidable que representaría para ellos esta unión. En el fondo, son grandes y pequeños burgueses todos ellos. Los únicos que saben lo que se juegan en esta lucha, somos nosotros. Son los hombres que iban a la cárcel antes el 19 de julio y que van después también. Luego, la parte consciente y sana de la UGT.

No olvidéis que en España hay dos UGT. Hay la de pequeños comerciantes, tenderos, propietarios e industriales. La UGT de pequeños tenderos, que antes estaban en la Lliga y que ahora están en la UGT porque hay que sindicarse en una central u otra. ¡Y claro! El espíritu del clásico señor Esteve se dice: Tengo que sindicarme, de lo contrario no podría vender. Pues en la UGT que es la que mejor me comprende… Y esto es la UGT en Cataluña. La de Madrid es otra.

Hemos de levantarnos contra el espíritu conservador de los pequeños propietarios y los pequeños tenderos que en la UGT.

Y luego hay la otra UGT. La que está incorporada al movimiento revolucionario de España, la auténticamente socialista con responsabilidad de clase, que ha colectivizado y que ha construído las grandes socializaciones. La UGT de los trabajadores que saben que ha sonado la hora del proletariado y que hay que aprovechar esta hora y unirse a la sindical hermana. Con ella contamos nosotros; es la que no susurra en las colas, fábricas y talleres: “No hágais caso de las consignas de la CNT”. Es la que estructurará junto con nosotros el federalismo, la que constituye la médula contra el fascismo. ¡Entusiasmo! ¡Espíritu combativo para terminar la guerra! ¡Sin contar horas!

¡Sin contar pesetas! ¡Dándolo todo por el proceso de la producción! Con esas dos palancas. Con la unión que hace la fuerza y con la fe que levanta las montañas, el triunfo será nuestro y España habráa bierto una nueva era para el mundo y España señalará a todos los pueblos la ruta del verdadero progreso; de la verdadera cultura; del verdadero derecho a la vida, que tienen todos los hombres y todos los pueblos.

 

 

Fuente: Talleres Gráficos Bosch, 1937.