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Primera Mujer Elegide
en el Parlamento 

12 de Diciembre, 1945 — Discurso ante el Congreso Nacional, como primera mujer elegide en el Parlamento, Quito, Ecuador

 

No me siento extraña en esta sala porque este puesto lo han conquistado las mujeres de mi patria en todas las jornadas de la historia ecuatoriana. En la colonia, durante la independencia y en la república, miles de mujeres anónimas soñaron con una sociedad más humana y más justa, para sí mismas y para sus hijos. Soñaron y lucharon con ese mundo, cuando una absurda discriminación sexual trataban de impedir que ellas participaran en la vida política, cultural y social del mundo del que formaban parte y al cual se pertenecían.

No tiene mi presencia aquí el carácter agrio, intransigente y fiero de una lucha “feminista” de viejo tipo. Nada más lejos de la conciencia y el corazón de las mujeres ecuatorianas de esta época. Asumimos nuestra responsabilidad como seres conscientes, integrantes de una sociedad de la que formamos parte, y así llegamos hasta aquí, sencilla y llanamente a decir nuestra opinión y a colaborar en la edificación de la patria democrática de verdad en la que aspiramos que vivan nuestros hijos . . .